Impactos de la investigación colaborativa del CIAT

4 mayo, 2012 by (comments)

A partir de hoy y hasta el próximo 5 de julio, fecha en la que celebraremos el 45º aniversario de la exitosa trayectoria del CIAT realizando investigación en agricultura tropical, con la colaboración de cientos de socios que comparten nuestro compromiso para generar impacto en el desarrollo, compartiremos los principales logros desde finales de la década de 1990, teniendo en cuenta diversas publicaciones y bases de datos actualizadas que presentan cifras del impacto generado.

La mayoría de esos impactos provienen de variedades mejoradas de cultivos adoptadas por los agricultores, y que han generado considerables beneficios  en los hogares rurales. En este post empezaremos con el fríjol común.

Fríjol Común

  • Para 1999, variedades mejoradas de fríjol común se sembraban en el 50% del área dedicada a ese cultivo en América Latina y el Caribe (ALC) y casi un 15% en África subsahariana; lo que impulsó los rendimientos de 0.1 a 0.9 toneladas por hectárea.
  • El valor anual bruto de los aumentos de producción obtenidos por la adopción de variedades se calculó, en ese momento, en cerca de US$180 millones para ALC y $25 millones para África[1], con un valor acumulativo desde 1970 de casi $1.1 mil millones. Para finales del siglo pasado, unos 2 millones de hogares rurales se habían beneficiado directamente de las variedades mejoradas de fríjol.
  • Según un estudio más reciente, la adopción de variedades mejoradas de fríjol en África generará beneficios netos por un valor cercano a los US$200 millones, contra inversiones de $16 millones desde 1986 hasta el 2015, con una tasa interna de retorno del 81%. Casi 5.3 millones de hogares rurales se han beneficiado de las nuevas variedades de fríjol durante los últimos 17 años.
  • La proporción del área total de fríjol sembrada con variedades mejoradas que contienen material genético del CIAT se ha duplicado durante la última década, llegando a un 30%. Apenas en África, estas variedades beneficiaron a 1 millón de hogares rurales adicionales durante el 2010.

Ruanda va para arriba

Uno de los episodios más interesantes en la historia del impacto de la investigación en fríjol corresponde a la difusión de las variedades mejoradas de fríjol trepador en Ruanda. En los últimos años, miles de agricultores de ese país han optado por las “trepadoras”, en lugar de las variedades tradicionales de fríjol arbustivo.

Si bien ambas variedades son excelentes fuentes de proteína y contribuyen a mejorar la fertilidad del suelo mediante la fijación de nitrógeno, las trepadoras rinden hasta tres veces más —lo cual es perfecto para un país con escasez de tierras. Algunas de las variedades mejoradas ofrecen, además, mayor resistencia a las enfermedades de las hojas y raíces, mientras que otras contienen más hierro o zinc.

Muchas de las nuevas variedades trepadoras tuvieron su origen en el trabajo del CIAT, a través de la Alianza Panafricana de Investigación en Fríjol (PABRA, por sus siglas en inglés). El Consejo Agrícola de Ruanda (RAB, por sus siglas en inglés) emprendió el trabajo posterior de mejoramiento, buscando la idoneidad del cultivo para los distintos ecosistemas del país.

Hoy por hoy, Ruanda produce más fríjol del que puede consumir y provee estas variedades a otros países de África Central y Oriental para los programas de mejoramiento. Lograr adaptar aun más las variedades trepadoras para que crezcan en altitudes más bajas y cálidas podría ampliar el alcance del impacto, llegando a muchos más agricultores y ayudaría a atenuar los efectos del cambio climático.


[1] El valor de los aumentos de producción se obtuvo al multiplicar los precios de 1999 por el monto de los aumentos de producción derivados de la adopción de variedades mejoradas de fríjol.

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