Orlando Toro: un disciplinado que dejó su impronta en el CIAT

29 enero, 2015 by (comments)

“Es un derecho básico que el ser humano conozca su pasado. Orlando ayudó a que los pueblos en América Latina no solo lo conocieran, sino que se sintieran orgullosos de él”. Es Daniel Debouck, líder del Programa de Recursos Genéticos del CIAT, quien no se queda corto en halagar el trabajo de su colega y amigo Orlando Toro Chica, quien falleció el pasado 22 de enero cuando era sometido a una cirugía en un centro asistencial de Cali.

orlando_toroY era tanta la confianza en su profesionalismo, que Debouck ya le había augurado a Orlando una nueva tarea en el momento en que le dijera adiós al CIAT: documentar las variedades de fríjol que existen en Colombia.

“De la mano de un instituto de investigación nacional, Orlando hubiera podido recuperar esas variedades en los próximos diez o quince años, con la misma disciplina como lo hizo con la colección del Banco de Germoplasma del CIAT”, dice el dr. Debouck, quien esperará unos días más para entrar a la oficina que ocupaba el investigador y hacer entrega oficial de sus pertenencias a la familia y tomar la colección de revistas y otros documentos técnicos que Orlando guardaba como un tesoro. Ese tesoro irá a ocupar un lugar muy especial en la biblioteca del nuevo edificio del banco de semillas.

En sus más de 40 años como investigador del CIAT, Orlando se caminó cientos de kilómetros de la geografía latinoamericana y era tal su dedicación y compromiso, que según César Cajiao, colega suyo, había desarrollado una ‘especie de intuición’ para encontrar lo que estaba buscando.

“Era un archivo viviente. No solo conocía del género Phaseolus, sino de todas las variedades del fríjol. Se llevó muchas cosas”, dice César, pero tiene la absoluta certeza que Orlando siempre compartió lo que sabía sin egos profesionales.

De eso dan fe sus compañeros Isabel Fernanda Gómez y César Franco, dos de los 17 pupilos directos de Orlando. Ambos, orgullosamente, aseguran que durante los últimos años fueron su “mano derecha” en la Unidad de Recursos Genéticos.

Las enseñanzas de Orlando fueron muchas, dicen, pero sin duda, la huella que les dejó su jefe, fue la perfección. “Todo lo verificaba. Nada podía pasar si no se tenía certeza. Era minucioso con las fechas, lugares o características. Él era el control de calidad”, dice César Franco. Y como si vaticinara su partida les decía “¿qué van a hacer cuando ya no esté?”.

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Sin anestesia

“Orlando no tenía reparo en decirle a la gente lo que no le gustaba o estaba mal y eso a veces molesta. Pero él era así, decía las cosas sin anestesia”, recuerda María del Socorro Balcázar, quien conoció tan bien a Orlando, que hoy se vanagloria en decir que nunca, en los 28 años en que compartieron labores, tuvieron un altercado.

Pero detrás de ese hombre estricto, exigente y malgeniado, estaba el Orlando conversador, dicharachero, ‘mamagallista’.

Orlando Toro partió repentinamente porque su corazón le falló. Isabel Fernanda ya no tendrá a quien prepararle el espeso café de la mañana; María del Socorro no volverá a tener ese apretón en forma de abrazo; César tendrá que hacer el mismo su control de calidad y al Dr. Debouck ya nadie le corregirá cuando cambie un verbo por un sustantivo.orlando_amigos¡Gracias Orlando!

Lo invitamos a leer el importante aporte científico de Orlando Toro, documento escrito por el Dr. Daniel Debouck

El CIAT ha dispuesto una página especial donde amigos y colegas pueden compartir sus pensamientos, recuerdos y fotos, además de enviar mensajes de condolencias a sus familiares.


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