Todos incidimos en el cambio (climático)

21 abril, 2014 by (comments)

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¿Ha cambiado el tono utilizado en las discusiones sobre nuestro clima?

El del informe más reciente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) publicado el 31 de marzo ciertamente ha cambiado. Si bien el IPCC en repetidas ocasiones nos ha advertido acerca de los riesgos relacionados con el cambio climático, en esta ocasión, el mensaje suena particularmente urgente.

El informe confirma que las actividades humanas son responsables de los cambios que ocurren en el clima global, y que sus impactos son graves y están sucediendo en la actualidad. Nos dice cómo están afectando los ecosistemas, la economía y los medios de vida de las personas —incluidos efectos en las actividades y los sectores de los que todos dependemos, como agua, energía, alimentación y salud.

El grado de consenso científico sobre cómo los gases de efecto invernadero causados por las actividades humanas están ya afectando la alimentación y las operaciones agropecuarias, y cómo la situación se podría agravar rápidamente en las próximas décadas, no tiene precedentes. El informe incluso da la alarma sobre “el colapso de los sistemas alimentarios, vinculado al calentamiento”.

En su análisis de los hallazgos del IPCC, Sonja Vermeulen, jefe de investigación para el Programa de CGIAR sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS), señala que el creciente consenso acerca del impacto del cambio climático en la seguridad alimentaria debería acelerar la expansión de estrategias comprobadas de adaptación y nuevos programas.

Cambiar las variedades que se cultivan, por ejemplo, brinda un beneficio medio del 23%, en comparación con el 3% por optimizar el riego y 1% por incrementar el uso de fertilizantes. Esto sugiere que los bancos de germoplasma y el mejoramiento de variedades tolerantes al calor y la sequía son prioridades para las inversiones en adaptación en la agricultura.

“Necesitamos ver un aumento en las inversiones públicas, y también un uso más creativo del capital privado y los productos de las pólizas de seguro que pueden ayudar a los agricultores y a las comunidades vulnerables a prepararse para un futuro que probablemente incluirá encuentros más frecuentes con extremos climatológicos”, afirmó Vermeulen.

Las zonas tropicales, que están más expuestas a mayores riesgos climáticos y además albergan a una gran proporción de la población mundial en condiciones de inseguridad alimentaria, son sin duda especialmente vulnerables.

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En un editorial para el diario El Espectador, Andy Jarvis, director del área de investigación en Análisis de Políticas en el CIAT y líder para adaptación al cambio climático con CCAFS, advierte que, si bien la demanda de alimentos aumentará en un impactante 50 a 80% para el 2050 bajo la influencia del crecimiento demográfico y mayor consumo per cápita, la productividad mundial de los cultivos principales como maíz, arroz y trigo se prevé que disminuirá en un 25% o más en las regiones tropicales durante este siglo.

“La vida de los agricultores será miserable, y los precios de los alimentos para las poblaciones urbanas se dispararán” dijo Jarvis. “Desafortunadamente pocos países están listos para emprender acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, porque las inversiones son considerables y podrían limitar su desarrollo económico”.

Aunque Colombia, por ejemplo, sabe que una respuesta oportuna al cambio climático puede convertir la amenaza en una oportunidad, y hacer que su economía sea más fuerte y menos volátil. El país está liderando el camino hacia la agricultura del futuro logrando que todo el sector sea “inteligente respecto al clima” —por ejemplo, con bajas emisiones y adaptado a un clima variable. Se están introduciendo nuevas variedades mejor adaptadas a climas extremos. Los agricultores también están aprendiendo cómo emplear datos y escenarios climáticos, y están introduciendo más prácticas agropecuarias sostenibles que reducen la huella de agua y carbono de sus productos.

“Como una comunidad global, como sociedad, naciones y personas, todos deberíamos estar preocupados. Todos somos víctimas del cambio climático, pero también todos incidimos en que se esté dando”, agregó Jarvis. “Los invito a pensar hasta qué punto su vida depende de un clima sano, desde el agua con que se baña hasta la comida en su plato”.

Los impactos del cambio climático en la seguridad alimentaria ya se están dando. No obstante, ¿el informe del IPCC convencerá a los tomadores de decisiones y formuladores de políticas para tomar las medidas audaces necesarias?

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