¿Puede Colombia liderar el camino hacia la agricultura del futuro?

28 febrero, 2014 by (comments)

La adaptación al cambio climático es un concepto amplio y difícil de abarcar cuando hablamos de agricultura. En este sector inciden diversos factores que van desde el clima, hasta los aspectos socioeconómicos o la regulación del comercio internacional. Además, como el cambio climático no tiene precedentes, existen muy pocos ejemplos del pasado de los que se pueda aprender.

Todo esto hace que el proceso de la adaptación agrícola resulte complicado de visualizar.

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Pero estos obstáculos no detuvieron a los participantes del foro “Agricultura climáticamente inteligente: Un modelo para la acción global“, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Embajada de Colombia el pasado 11 de febrero en Washington D.C; donde se asumió el reto de diseñar un plan de inversión e innovación para la adaptación agrícola en América Latina. Por suerte, la región tiene un líder en el tema: Colombia.

Colombia, junto con Brasil, es considerado uno de los países pioneros en temas relacionados con cambio climático y el desarrollo de planes nacionales de adaptación. Andy Jarvis, Director del Área de Investigación en Análisis de Políticas y experto en cambio climático del CIAT, expuso ante funcionarios del BID y del Gobierno colombiano que el país está tomando la delantera en lo que respecta a enfoques de adaptación, una experiencia que bien podría ampliarse al resto de América Latina.

Adaptación: La historia completa

Para muchos países, las pérdidas económicas causadas por eventos climáticos catastróficos actúan como catalizador para la inclusión de la adaptación en las políticas de cambio climático. Anteriormente y en muchos casos, sólo se había considerado incluir actividades de mitigación.

En Colombia,  el fenómeno de La Niña (2010-2011) provocó la inundación de unas 807.600 hectáreas y afectó a más de 2,7 millones de personas, ocasionando el equivalente a  US$12 millones en daños y pérdidas.

De hecho, el aumento de la variabilidad climática sigue siendo el riesgo más grave para la agricultura colombiana, a pesar de que las condiciones cambiantes en el largo plazo también amenazan con hacer que los principales cultivos comerciales, como el café, dejen de ser aptos en las zonas actuales.

Teniendo en cuenta esta situación, ¿Qué ha hecho Colombia para estar a la vanguardia de la adaptación al cambio climático en el sector agrícola?

Desde la catástrofe de La Niña, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia (MADR) ha realizado importantes inversiones en esfuerzos de adaptación con enfoques holísticos, multi-cultivo y multi-región. Una alianza histórica entre el MADR y el CIAT ha sido el último de una serie de pasos importantes para el avance de la agenda de adaptación del país.

Para empezar, Colombia ha diagnosticado su vulnerabilidad climática con gran detalle, lo que significa que las medidas de adaptación se pueden priorizar con base en las áreas de mayor riesgo, ya sea en términos de ubicación geográfica, cultivos o nivel socioeconómico. Al incluir a los agricultores en este proceso se ha logrado que la identificación de opciones de adaptación tenga mayores probabilidades de abordar con éxito las condiciones sobre el terreno.

La participación de los agricultores en el proceso de planificación y adaptación ha tenido el beneficio adicional de aumentar su conciencia climática, algo imprescindible en un país en el que se están dando cambios de este tipo con mucha velocidad, pero que ha empezado  a experimentar los impactos de largo alcance del cambio climático de manera relativamente reciente.

En los últimos años, Colombia ha desarrollado una impresionante cartera de medidas de adaptación. Estos incluyen nuevas tecnologías agrícolas, variedades mejoradas de cultivos, modelos, técnicas de gestión específicas para cada lugar, predicciones probabilísticas de temporada que ayudan a reducir los riesgos climáticos, y sistemas de producción bajos en carbono y con bajo consumo de agua que aprovechan al máximo los limitados recursos disponibles.

Desde Colombia al resto de América Latina

En su presentación en el Foro, Jarvis hizo hincapié en que el enfoque de Colombia no es de ninguna manera exclusivo para el país. Por el contrario, la sencilla secuencia de “diagnosticar, priorizar y luego actuar”, puede servir como modelo para otros países de América Latina en sus esfuerzos por desarrollar planes similares de respuesta contra el impacto del cambio climático.

La fructífera colaboración entre el CIAT y el BID, está escalando la modelización del impacto climático y un análisis detallado de las implicaciones sociales y económicas en el sector agrícola para el conjunto de América Latina y el Caribe. Estos análisis sirven como punto de partida para realizar evaluaciones “zoom -in” a nivel de los países, y para el establecimiento de colaboraciones Sur-Sur entre países con necesidades de adaptación complementarias.

“Estamos trabajando con el BID en una visión para el año 2030 sobre qué es lo que los sectores de la agricultura y la ganadería van a hacer realmente con relación al clima”, dijo Jarvis. “Este foro nos ayuda a empezar esta discusión con los organismos multilaterales”, muchos de los cuales serán socios fundamentales a medida que la planificación de la adaptación se mueva hacia medidas concretas.

En Washington, las piezas del rompecabezas empezaron a encajar. Con estudios de caso como el de Colombia para ayudar a llenar los vacíos, hay esperanza de que la visualización y, lo más importante, la implementación de actividades de adaptación al cambio climático resulte mucho más fácil.

Consulte la presentación de Jarvis sobre la historia de la adaptación al cambio climático en Colombia:

Escrito por Caity Peterson ( CIAT / CCAFS ) y Melissa Reichwage (CIAT )

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