Se necesitan “tecnologías revolucionarias” para combatir las enfermedades de la yuca

17 junio, 2013 by (comments)

Brotes alarmantes de dos enfermedades devastadoras de la yuca en África han llevado a expertos a formar una alianza para enfrentarlas a través de un comité internacional sin precedentes.

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Los miembros de la Asociación Global de la Yuca para el Siglo XXI (GCP21, por sus siglas en inglés) anunciaron planes para el amplio conjunto de medidas a fin de impedir la propagación del rayado marrón de la yuca (CBSD, por sus siglas en inglés), enfermedad necrotizante de la yuca; y la enfermedad del mosaico de la yuca (CMD, por sus siglas en inglés), tanto dentro como fuera del continente.

Según un comunicado oficial dado a conocer por parte del grupo tras su conferencia en Bellagio, Italia, el pasado mes de mayo, las medidas incluyen el desarrollo y la difusión de “tecnologías revolucionarias” para producir plantas más resistentes a las enfermedades, conocer más acerca de los virus de la yuca y la mosca blanca que los transmite, y mejorar los sistemas para el monitoreo de brotes y la distribución de plantas libres de virus. La declaración, respaldada por los participantes de la GCP21, igualmente pide que se atiendan los vacíos críticos en la información y  financiación de la investigación con el propósito de mejorar la resiliencia de la yuca —un cultivo vital de primera necesidad que proporciona alimento para alrededor de 300 millones de africanos, y del que dependen cientos de millones más en Asia y América Latina.

En términos de amenazas específicas, los participantes de la conferencia acordaron que el reto de la rápida propagación de la CBSD —relativamente poco conocida hasta hace una década— es la prioridad número uno para la investigación y los esfuerzos de sensibilización. La enfermedad, que destruye las raíces de la yuca en el subsuelo —arrasando algunas veces cosechas enteras— ya se ha propagado desde Uganda, Kenia y Tanzania a partes de la República Democrática del Congo y posiblemente a Angola, y se dirige hacia el mayor productor y consumidor de yuca del mundo, Nigeria, como se informó en el blog del CIAT recientemente.

Los participantes acordaron redoblar esfuerzos para: concientizar acerca de los riesgos de propagar la CBSD al trasladar estacas de yuca no certificadas para la siembra; establecer un programa de vigilancia detallado para rastrear la propagación de la CBSD; y difundir algunas de las tecnologías más prometedoras para el control de virus y de mosca blanca en zonas con nuevos brotes y aquellas en riesgo inminente. Se identificó como principal prioridad el desarrollo de un sistema para la producción y distribución de esquejes de yuca libres de virus y de alta calidad, a través de centros nacionales e internacionales de investigación, ONG, el sector privado y comunidades a nivel local.

“Estas enfermedades constituyen una crisis de enormes proporciones con el potencial de desencadenar un grave sufrimiento para la población”, afirmó Claude Fauquet, director de la GCP21. “Si la CBSD llega a Nigeria causaría una catástrofe de magnitud impredecible para la población general; si llega a Tailandia o a India, pondría en peligro sectores económicos que reportan miles de millones de dólares al año. Es por eso que un acuerdo de esta naturaleza y alcance no tiene precedentes en la historia de la investigación de la yuca y claramente refleja el creciente reconocimiento de la enorme importancia de la yuca en África —para la seguridad alimentaria, los ingresos y para el desarrollo”.

El acuerdo sentará la base para un mapa de ruta formal para enfrentar las plagas y enfermedades de la yuca y se espera tenerlo listo en julio.

El CIAT tendrá una función crucial como coordinador de una iniciativa mundial para secuenciar el genoma de la yuca. En parte financiado por el Programa de Investigación de CGIAR sobre Raíces, Tubérculos y Banano (RTB), y con el apoyo de múltiples socios internacionales, el trabajo de secuenciar la colección de variedades mundiales de la yuca ya se encuentra en marcha, como componente de una búsqueda multimillonaria de rasgos valiosos, incluidas fuentes de resistencia a enfermedades del cultivo y a los insectos que las transmiten. El banco de germoplasma del CIAT, en su sede principal en Colombia, es una fuente vital de variedades de yuca para la labor de secuenciación y se estima que para el año 2017 habrá concluido la secuenciación de las 5.000 variedades conocidas en todo el planeta.

“En cuanto a encontrar los genes responsables de la resistencia a estas enfermedades, no se trata de si lo vamos a lograr, se trata de cuándo”, señaló Luis Augusto Becerra, líder del trabajo de secuenciación del genoma de la yuca del CIAT. “Posteriormente, podemos empezar el proceso de desarrollar variedades mejoradas de yuca para que los agricultores las siembren, con la confianza de que las amenazas del rayado marrón o la enfermedad del mosaico serán un tema del pasado. Esto hace que el trabajo sea bastante emocionante, ya que beneficiará a cientos de millones de personas”.

El CIAT también trabajará en enfrentar enfermedades que todavía no están presentes en África, pero representan una amenaza si llegaran a aparecer, como la enfermedad del ‘cuero de sapo’, una importante limitante de la yuca en América Latina.

“Las enfermedades de la yuca son el principal obstáculo que impide que la yuca alcance su enorme potencial, así que este acuerdo reviste una importancia trascendental”, afirmó Joe Tohme, líder del Área de Investigación en Agrobiodiversidad del CIAT, y cofundador de la GCP21. “Si se busca un impacto serio en los medios de vida rurales en África, se debe trabajar con el cultivo de yuca y sus productores; y dar solución a estas enfermedades es una de las formas más efectivas de hacerlo. No obstante, esto debe incluir trabajo desde fuera de África para asegurar que estemos lo mejor preparados posible para enfrentar nuevas amenazas de plagas y enfermedades”.

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