Virus necrotizante de la yuca se abre paso hacia el oeste en África

9 mayo, 2013 by (comments)

Los científicos están luchando para detener un virus necrotizante que está acabando con las plantaciones de yuca de África, destinadas para el mayor productor y consumidor del planeta, Nigeria.

La devastadora epidemia de la enfermedad del rayado marrón de la yuca (CBSD, por sus siglas en inglés) ya ha recorrido la mitad del continente, con reportes de nuevos brotes en la República Democrática del Congo —el tercer mayor productor del mundo— y Angola, en donde la producción ha prosperado en los últimos años. Alrededor de 300 millones de personas en África subsahariana dependen de la yuca; allí es un alimento vital de primera necesidad y la segunda fuente más importante de carbohidratos.

Root symptoms of CBSD. EARRNET picture is from IITA, Dr. E. Kanju.

Poco conocida hasta hace poco en 2003, la CBSD de repente se ha convertido en el virus más peligroso de la yuca en África, con el potencial de devastar cosechas enteras. Una asesina que pasa inadvertida, la enfermedad consume las raíces de la yuca mientras todavía están en el subsuelo, sin producir síntomas visibles en el resto de la planta. Solamente al momento de la cosecha los agricultores descubren las raíces atizonadas, incomibles que, cuando se parten, revelan las manchas pardas distintivas de la pulpa destruida que da el nombre a la enfermedad.

“La yuca ya es increíblemente importante para África y está lista para asumir un rol incluso mayor en el futuro”, dijo Claude Fauquet, científico del CIAT y coordinador de la Asociación Global de la Yuca para el Siglo XXI (GCP21, por sus siglas en inglés), una alianza de los principales científicos de la yuca a nivel mundial, donantes y el sector privado, que declarará la guerra a la CBSD y otras enfermedades de la yuca en una conferencia en el Centro Bellagio de la Fundación Rockefeller en Italia, que se lleva a cabo esta semana del 6 al 10 de mayo. “Nos preocupa especialmente que la enfermedad pueda propagarse hasta África occidental y en particular a Nigeria —el mayor productor y consumidor de yuca del planeta— porque Nigeria abriría la puerta de entrada para una invasión a África occidental, en donde alrededor de 150 millones de personas dependen del cultivo”.

Además de ser un alimento de primera necesidad, el almidón de yuca se emplea para fabricar biocombustible, papel e incluso cerveza. Nigeria es el primer país en África en intentar aprovechar el potencial de la yuca para la producción de almidón industrial, con crecientes inversiones de las fábricas procesadoras de almidón dirigidas por extranjeros que abastecen a la industria almidonera mundial. Nigeria espera imitar el éxito de países de Asia suroriental, en donde la industria del almidón de yuca genera en la actualidad US$5 mil millones por año, generando empleo para millones de pequeños agricultores y numerosos procesadores de pequeña escala.

Los científicos han atribuido la súbita y extraordinaria propagación de la CBSD en África a una explosión en las cifras de mosca blanca —insecto que transmite el patógeno e infecta las plantas de yuca mientras se alimenta de la savia o floema. Una plaga persistente; las poblaciones de mosca blanca se han disparado en la región en los últimos años, lo cual los científicos han aducido a las temperaturas en aumento que propician condiciones más favorables para su reproducción.

“Solíamos ver apenas tres o cuatro moscas blancas por planta; ahora vemos miles”, dijo James Legg, experto principal en yuca en el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA). “Literalmente se está presentando una situación en la que los seres humanos estamos compitiendo por alimento con las moscas”.

La proliferación también puede ser acelerada por los humanos —por el traslado y la siembra de esquejes infectados del tallo— la forma más común de propagar la yuca. Si bien los científicos señalan que le llevaría años a la enfermedad difundirse en todo el continente solo a través de las moscas blancas, el traslado de estacas o esquejes de yuca podría desatar brotes en nuevas zonas de la noche a la mañana.

Estas son noticias preocupantes para la yuca, regularmente defendida aquí como la “Yuca Rambo” por su extraordinaria capacidad de sobrevivir temperaturas extremas y tolerar suelos deficientes. Investigaciones del CIAT publicadas el año pasado mostraron que podría ser uno de los cultivos más resilientes al cambio climático que los agricultores africanos pueden sembrar si su susceptibilidad ante brotes de plagas y enfermedades se puede enfrentar eficazmente. Al igual que en la CBSD, los científicos se enfocarán también en la enfermedad del mosaico de la yuca, que ha plagado a África desde hace más de un siglo, causando pérdidas en la región de 50 millones de toneladas cada año.

La reunión de GCP21 en Bellagio, Declarando la guerra a los virus de la yuca en África, se propone acelerar la investigación para dar soluciones duraderas. Entre ellas, el mejoramiento selectivo para desarrollar variedades de yuca con mayor resistencia a enfermedades, como las variedades liberadas recientemente en Tanzania. También incluirán volver a América del Sur, en donde se originó la yuca, y trabajar con científicos para aprovechar el banco de germoplasma de yuca en el CIAT en Colombia —el mayor repositorio de muestras de yuca del mundo— a fin de encontrar y desarrollar plantas de yuca genéticamente superiores que sean completamente resistentes a la CBSD y otras enfermedades.

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“Es momento de que el mundo recalibre sus prioridades científicas”, agregó Fauquet. “La yuca tiene el mayor potencial para reducir el hambre y la pobreza en África —más que ningún otro cultivo— pero estas enfermedades están estropeando los rendimientos y destruyendo este potencial. Necesitamos tratar a la CBSD y otros virus destructivos como la viruela de la yuca —enfermedades formidables, pero amenazas que podemos erradicar si actuamos juntos”.

Los participantes a la conferencia también discutirán el desarrollo de una estrategia regional para gradualmente y aldea por aldea ir reemplazando las plantas de yuca infestadas de los agricultores por variedades resistentes, libres de virus, así como maneras de controlar la mosca blanca que sean costo efectivas y ambientalmente sostenibles. Además, considerarán la necesidad de emprender nuevas investigaciones acerca de la amenaza potencial que los productores africanos de yuca enfrentan por la introducción de nuevas plagas y enfermedades de otros lugares.

“Es una historia de dos continentes”, comentó Joe Tohme, director del Área de Investigación en Agrobiodiversidad del CIAT, quien conjuntamente coordina GCP21. “Hemos visto muy recientemente la devastación causada cuando plagas de la yuca ‘saltan’ de América Latina a África, así que debemos ser realistas y planificar para la inevitabilidad de brotes de nuevas enfermedades en África, desarrollando plantas resistentes a la enfermedad del cuero de sapo, por ejemplo, una importante enfermedad viral de la yuca en América del Sur que, afortunadamente, no está presente en África. Eventos pasados muestran claramente que aunque estos dos continentes se encuentran bien apartados el uno del otro, las plagas y enfermedades de la yuca eventualmente encontrarán de alguna manera la forma de salir de uno y entrar al otro”.

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El comunicado de prensa oficial de la conferencia está disponible aquí.

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