Tortillas en el comal —cambio climático amenaza a un millón de agricultores de maíz y fríjol en América Central

9 noviembre, 2012 by (comments)

Tortillas on the Roaster (Tortillas en el comal) es un nuevo estudio sobre cambio climático publicado por el CIAT, el Centro Internacional  de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) y Servicios Católicos de Socorro (CRS, por sus siglas en inglés), donde se anuncian los graves problemas que el cambio climático podría causar en los dos cultivos alimenticios más importantes de América Central: el maíz y el fríjol.

Según el informe, a medida que suben las temperaturas y los patrones de precipitación se ven trastornados, alrededor de un millón de pequeños agricultores y sus familias podrían encontrarse en la zona de alto riesgo.

El informe estima que Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala podrían enfrentar pérdidas totales de maíz y fríjol por un valor cercano a los US$120 millones por año —dentro de las próximas dos décadas.

La noticia es particularmente preocupante porque América Central ya sufre un tipo de trastorno climático bipolar, yendo y viniendo entre los extremos estacionales de sequía y lluvia intensa.

En la época seca, toda la región queda sumida en un intenso calor incesante. Tallos resecos del maíz de la temporada pasada todavía continúan en el campo; una alfombra de hojas caídas cruje bajo los pies, y de cuando en cuando se escucha el ruido que trae la brisa de los agricultores despejando los desechos de sus tierras, con la esperanza de que llueva. En los caminos polvorientos, se ven pasar hombres cargando a cuestas pilas de leña, un niño pasa con sus cabras, algunas de ellas empinándose para arrancar lo que puedan de los espinosos arbustos.

Pero también, ocasionalmente se ven destellos de verde —un pequeño oasis.

Estos agricultores son los afortunados: tienen agua. Por un desvaneciente camino ondulante y empinado, surcado de piedras, en las colinas de Totogalpa, Nicaragua, un agricultor camina varias veces al día desde su pequeña parcela de fríjol, con un balde de plástico en la mano para recoger agua de un arroyo, y luego de vuelta a la ladera arrojarla a sus cultivos. Con sus plantas todavía goteando, desaparece de nuevo entre los matorrales, para seguir con otra ronda. Son los fríjoles más sanos que se ven y también él se ve en muy buena forma.

Y esto hace parte de la cruel ironía de la mayoría de los pequeños agricultores en América Central. En la temporada seca, las condiciones son casi perfectas para obtener un cultivo alimenticio extraordinario: hay bastante luz solar, baja humedad y pocas plagas y enfermedades. Sin embargo, sin agua, nada sobrevive.

Esto significa que la mayoría de los agricultores no tienen otra opción más que sembrar durante la opresiva y lúgubre temporada de lluvias, cuando hay abundante agua —a veces demasiada— pero poca luz solar. Los cultivos producen bajos rendimientos en grandes —y cada vez mayores— extensiones de tierra. También existen plagas y enfermedades que se llevan una parte de la producción, y frecuentes inundaciones y huracanes.

Si bien el informe del CIAT-CIMMYT-CRS identifica diversas zonas que podrían verse forzadas a cambiar del todo la producción de maíz y fríjol debido a los efectos del cambio climático, también hace una serie de recomendaciones en materia de políticas para atenuar el impacto sobre los pequeños agricultores. Una de las primeras en la lista es un mejor manejo del agua —incluido un mejor uso de las aguas lluvia.

El año pasado, en este blog, nos emocionamos mucho con los proyectos piloto de acopio de aguas lluvia en América Central, financiados por el Fondo Común para los Productos Básicos (CFC, por sus siglas en inglés) y coordinados por el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR). Con la construcción de simples reservorios al pie de las laderas que se entrecruzan, los agricultores pudieron capturar aguas lluvias en exceso durante la temporada lluviosa y almacenarla para riego durante la temporada seca. Los que participaron han podido lograr ese cambio que parecía imposible de la producción de alimentos en la temporada lluviosa a la temporada seca —y están ganando dinero a montones.

Otros proyectos que podrían parecer menos ambiciosos no son menos efectivos. En el valle de Jamastrán, Honduras, una resplandeciente y reseca planicie y una de las zonas de alto riesgo identificadas en el informe, conocimos a otro agricultor con su propio pequeño oasis. Reuniendo recursos con sus vecinos, pudo invertir en una bomba de extracción de agua subterránea y luego instaló un sistema de riego por goteo. Su maíz es alto, exuberante y lleno de mazorcas, y la enorme pila de vainas desechadas refleja su impresionante cosecha de fríjol.

Además de un mejor manejo del agua, el informe Tortillas on the Roaster también recomienda un mejor manejo del suelo, la diversificación de cultivos y el uso de enfoques sostenibles inteligentes con respecto al clima para contribuir a que los agricultores hagan más que simplemente capotear el temporal.

Lo que realmente se necesita ahora es el apoyo para implementar estas recomendaciones a gran escala —apoyo institucional, infraestructural y de donantes— para convertir la maldición de un clima bipolar y la amenaza del cambio climático que se avecina en una potencial bendición para los pequeños agricultores —y la región en general.

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